Esto debes saber sobre la cirugía de reasignación de sexo

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La cirugía de reasignación de sexo es una práctica que se ha vuelto común, por lo que debes saber el procedimiento y los riesgos que conlleva.

Se tiene registro de que las primeras cirugías de resignación de sexo (CRS) datan de principios del siglo XX. Uno de los casos más famosos fue el de Lili Elbe, conocida mundialmente por la película La chica danesa. Ella se convirtió en la primera persona en someterse a una CRS en una época en la que no existían la tecnología ni los conocimientos suficientes para realizarla totalmente con éxito.

Hoy en día se requiere un tratamiento largo pero necesario para someterse a una cirugía de reasignación de sexo. A continuación te explicamos algunas cosas que debes saber sobre esta práctica.

Antes que nada, hay que aclarar que la transexualidad se da en personas cuyo sexo biológico es diferente con el que se identifican. Es decir, una mujer que nació en cuerpo de hombre y viceversa, y deciden cambiar mediante intervención médica.

Transexualidad femenina

En el caso de la transexualidad femenina —hombre biológico que tiene identidad de género femenina— la CRS se denomina vaginoplastia. La manera más común de realizarse es por inversión peneana. La vagina y la vulva son construidas a partir de la inversión de la piel del pene y del escroto respectivamente.
A esta práctica se le pueden sumar otras cirugías estéticas, como la implantación de prótesis mamarias y tratamientos hormonales que realizarán cambios en el organismo.

Transexualidad masculina

La CRS en la transexualidad masculina —mujer biológica que tiene identidad de género masculina— se conoce como metoidioplastia. Consiste en la creación de un pene a partir del crecimiento del clítoris (conseguido por el consumo de hormonas masculinas). También existe la faloplastia, que consiste en la formación del pene con tejidos de los brazos o piernas. Esta técnica permite un mayor tamaño en el pene.

La CRS también consiste en la extirpación el resto del aparato reproductor femenino (útero y ovarios) y la mastectomía, consistente en el retiro de las glándulas mamarias. Otros cambios físicos pueden lograrse con un tratamiento hormonal.

Tratamiento hormonal y psicológico
Previo a realizarse la CRS, el paciente debe someterse a estudios psicológicos. Desafortunadamente, muchas personas de la comunidad LGBT+, en especial los trans, sufren de discriminación. Agresiones físicas, abusos y rechazo social son una constante, por lo que es indispensable realizar las pruebas psicológicas.

Cuando las mujeres trans inician el tratamiento hormonal (estrógenos), los cambios en el organismo se perciben a los pocos meses. Disminución del vello corporal, aumento de las mamas, incremento de la grasa corporal en las caderas y reducción de la capacidad de fertilidad son algunos de los cambios.
Los hombres trans deben tomar un tratamiento hormonal (testosterona) para realizar cambios en el organismo como aumento de vello corporal, la voz se vuelve ligeramente grave, aumento de la masa muscular, disminución de las mamas, ausencia de la menstruación y una disminución en los niveles de producción de hormonas femeninas.

Riesgos del tratamiento
Tanto el tratamiento hormonal como la cirugía de reasignación de sexo deben ser ejecutadas por los expertos y con las indicaciones señaladas por ellos. Es común que algunas personas consuman hormonas sin supervisión médica, lo que podría causar graves daños al organismo, como la aparición de cáncer, daños hepáticos, entre otros.

La CRS debe realizarte por los expertos en lugares adecuados. Al tratarse de una práctica con un costo elevado (puede alcanzar hasta los 500 mil pesos), muchas personas acuden con personas que no están capacitadas o las realizan en espacios no adecuados, poniendo en riesgo su integridad.

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