Los 7 países donde ser gay cuesta la vida

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En Irán, Arabia Saudí, Yemen, Nigeria, Sudán y Somalia se puede morir por mantener relaciones homosexuales porque la ley lo permite.

Brunei acaba de aprobar la aplicación de la Sharia, la ley islámica que permite ejecutar penas de muerte por apedreamiento. Uno de los “delitos” que pueden acarrear esta sentencia es, junto al adulterio y el aborto, practicar la homosexualidad. No es un caso único. En otros seis países: Irán, Arabia Saudí, Yemen, Nigeria, Sudán y Somalia se puede morir por mantener relaciones homosexuales porque la ley lo permite.

En este sentido, el sultán de Brunei, Hassanal Bolkiah, aseguró hace unos días en un discurso televisado que excluía la aplicación de la pena de muerte en la sharia, dada la condena internacional y las llamadas al boicot a esta medida.

El año pasado, el caso de dos mujeres malayas azotadas en público por ser lesbianas puso de manifiesto la radicalización que está teniendo lugar en algunos países, hasta ahora moderados. En Japón, si un ciudadano desea cambiar de sexo debe antes esterilizarse. En Nigeria, “enamorarse” de alguien del mismo sexo está prohibido por el código penal.

En Tanzania, la pena por sodomía es de 30 años de cárcel. En Mauritania se contempla también la pena de muerte para los homosexuales, aunque hace años que no se aplica. En Uganda, cuando hace unos años algunos periódicos del país mostraron en su primera plana a los “100 ugandeses más gays”, algunas de las personas cuyo nombre fue publicado murió linchada al poco tiempo.

Unión Europea

Aunque pueda parecer que estas restricciones en los derechos e incluso sentimientos de las personas solo se dan en sociedades atrasadas o países lejanos, hay que recordar que en la misma Unión Europea hay gobiernos, como el polaco, que califican a los homosexuales de “amenaza a la civilización europea” que tienen “un estilo de vida insano y propenso al vicio”.
Rusia introdujo en 2013 leyes que prohíben la “propaganda” gay” a menores de edad, lo que se traduce en censura y represión de las actividades de asociaciones de este tipo además de justificar, de manera solapada, las agresiones contra ciudadanos no heterosexuales.

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